domingo, 7 de abril de 2019

El arte de escribir junto al arte de pintar

Alguna vez leí algo que Van Gogh dijo: "one can speak poetry just by arranging colors well". Definitivamente tengo esta creencia desde que lo vi por primera vez.

Lo cierto es que contemplar verdaderamente los colores, las texturas, las formas, es una manera única de ver el mundo y sentirlo. Cuando se observan las cosas con ese nivel de sensibilidad, como resultado se plasma lo encontrado con el fin de darle forma a todo eso que en parte vemos, queremos tocar o simplemente queremos llegar a tocar, por lo que, es ahí donde entra la vaga explicación de lo que sentimos con lo que aún más difícilmente se acerca a nosotros, y para eso está en primera instancia la proyección de lo visto (con el fundamento de que la vista se relaciona íntimamente con los otros sentidos), el dibujo, la pintura, la escultura, las artes plásticas en si mismas.

Entonces, las personas necesitamos expresarnos para moldear esa perspectiva de las cosas que se nos ha manifestado, y junto a la expresión manual llega un mundo de ideas que constantemente se ven acompañadas sobre lo que de manera sustancial nos constituye, es esa estructura sintáctica y semántica que a cada persona se le atribuye. La cuestión aquí presente es que al ver con detenimiento el mundo alrededor, transformarlo y manipularlo, nos vemos llenos de una cantidad de emociones de por medio que, en variados casos, nos ponen en una situación adversa, que por último, busca una salida. Las palabras son una forma de explicar lo que sentimos y cuando hemos admirado tanto en medio de bastantes cosas, queremos suministarle un sentido a todo, es cuando, al haber plasmado, terminamos redactando.

Es importante pensar que la mira es una parte fundamental, pero también es importante resaltar que la ausencia de esta no fundamenta la falta de estilo artístico, puesto que una persona sin su sentido visual puede igualmente escuchar y palpar lo que la rodea y a partir de esta conexión con su entorno, imaginar lo que posiblemente sería un color o una forma, incluso, un objeto; todo si se encuentra con un nivel de sensibilidad exorbitante y un amor inconfundible por la expresión de esta misma. Es cuando la lingüística se une al arte manual y genera al artista.

Ahora, si hay una completa falta de sentidos, podemos creer o quisiéramos creer que la emoción que forma a las personas reivindicaría la creación de algo que sucesivamente podríamos llamar arte, aunque no lo sabemos lo podemos creer y eso daría paso a la creación del arte así como lo conocemos, por medio del cuerpo.

Esta contemplación genera al artista porque no hay cosa más natural ni más real que la transformación de lo que limitadamente puede el cuerpo, y el molde junto el trazo son la parte consecutiva al momento de la imaginación, lo cual genera al artista en si.

No creo en lo absoluto que Vincent Van Gogh se hubiera equivocado, en primer lugar, porque creo en su arte y creer en él me lleva a pensar que su mente no era nada menos que la de un artista real. Sé que más que ver el mundo lo sentía y no hay cosa más hermosa que eso mismo.

En conclusión, amo la naturaleza, la naturaleza del arte, la capacidad del hombre para sentir en cuanto a la creación del arte y no pude haber escogido mejor elección que el mismo Van Gogh para mi verdadero fin, que era decirle a todos ustedes lo que para mi es el arte y por qué es tan relevante.