viernes, 15 de junio de 2018

Los Caprichos y Colombia

¿Está Colombia llena de Caprichos pero no de un sólo Francisco de Goya?

Goya, un estimadísimo crítico-artista nacido el 30 de Marzo de 1746 en Fuendetodos, provincia de Zaragoza, marcando la historia del Arte desarrolló a sus 47 años de edad un complejo de ochenta estampas en las cuales criticaba la sociedad de su época, a la iglesia y el clero principalmente. La perspectiva de él entonces, en cuanto al desenvolvimiento personal y meramente correcto en el ámbito artístico no se reducía a la ejecución catedrática del demandante sino, desde un panorama amplio al gusto del individuo con una guía principal, la cual no tuviera una ideología represiva, al contrario, una progresista. Desde este punto, se explica su personalidad como altamente racionalista, reformista y liberal en un entorno a punto de renovarse. 

Ya que se explicó su pensamiento, tomaré el verdadero punto de enfoque: "Los Caprichos" de Goya. Esta serie de ilustraciones hechas a base de aguafuerte, aguatinta y retoques de punta seca, representan la burla de toda una sociedad ignorante, sucia, brutal e incluso superficial, rodeada de una política que -para Goya- es un completo desagrado. El fin del pintor, estaba orientado a explicar por medio de unas cuantas palabras en cada imagen -caracterizada por dibujos opacos e insolentes, de vulgar composición humana- su desacuerdo con aquel entorno.

Partiendo de la conducta intelectualista autocrítica de este personaje con su debida creación y sus inconformidades en cuanto a la sociedad española de su tiempo, se puede plantear la problemática de todo un país, en este caso Colombia. La figura del aclamado Francisco de Goya y Lucientes simboliza la composición asertiva de un individuo altamente educado, con la convicción en sus ideales, satírico pero respetuoso, quien sin pretexto alguno demostró completamente su discrepancia al respecto.

La inmoralidad de la comunidad latinoamericana presentada, consta de diversos rasgos propios de una comunidad altamente individualista, con focos conceptuales estigmatizantes, propiedades intelectuales sobrias e incluso ajenas, y, tabúes insignificantes provocando como consecuencia ideologías perjudiciales.

Las anteriores características que incluyen a profundidad las amplias problemáticas de toda una nación son parte crucial para entender la inestabilidad política y económica experimentada por las distintas poblaciones. En gran parte, los individuos con la percepción correcta respecto al núcleo negativo que cohíbe el desarrollo cultural en cuanto a la propiedad intelectual, artística y psicológica de la persona, aún no contemplan la falencia como individual, sino exterior y colectiva. Por otro lado, las personas sin el conocimiento claro de un problema (la mayor parte de la población colombiana) comprometido con todos los habitantes evitan analizar la raíz de un hecho pérfido en todos los ámbitos del desarrollo humano.

Francisco en su crítica pictórica revela ser parte de algo grotesco, deshauciado, vacuo. Este personaje plasmado durante todo el escrito demuestra su inteligencia, sin abandonar su humanidad e incorregible defecto en la crítica, el sarcasmo completo. Utilizó el arte, como medio puro y anatómico del Hombre para inculcar sus pensamientos desacordes con vanidades inútiles que lo envolvían; promovió sin miedo su caracter erudito, por último, prevaleciendo sus sabios intereses en medida a la verdadera humanidad.

Como conclusión, ¿hay en Colombia algún Francisco de Goya -culto, comprometido con el bienestar facultativo del ser, manifestado al arte como manera de existir, singular, intrépido- o únicamente Caprichos -individuos con la capacidad de estropear, hacerse oír, ignorar, mantener un régimen presuntuosamente libre o conservador pero al final individualista-?

No hay comentarios:

Publicar un comentario